¡Felices comienzos de diciembre! Yo sé que este es un tiempo ocupado y difícil para muchos, pero ¡que todos acuerden que solo nos queda tres semanas antes de la Navidad! Por mi parte, yo sigo pasando un gran tiempo con mis compañeros del piso español. El viernes pasado, fuimos a un restaurante española en la calle M aquí en Georgetown, Bodega, para tener una cena estupenda.

Bodega ejemplifica un restaurante español. La mayoría de los platos se sirve en el estilo de tapas, o platos pequeños. En España, la costumbre es pedir una variedad de esas
tapas para que el grupo las comparta. Esta tradición tiene orígenes en Sevilla, donde el
camarero cubría las copas de vino con un plato pequeño para proteger el vino de las moscas de la fruta. Eventualmente, se empezó a poner comido encima de aquellos platos para atraer más clientes. Ahora, disfrutar de tapas con un vaso de vino o cerveza es una manera común y barata de pasar tiempo con amigos.

Bodega también sirve la cocina española típica, incluso algunos platos de los que me enamoré cuando yo misma estudié allí. Primero, nos sirvieron pan con aceite de oliva, lo segundo que es muy tradicional de España. Como yo aprendí conduciendo por el sur de España, este país es un gran cultivador y productor de la oliva y su aceite, una realidad que empezó gracias a los griegos durante la época del imperio romano. Además, puesto que España es una península rodeada de agua, tiene mucho acceso al marisco. Se podía ver esta influencia en la carta de Bodega, que ofreció muchos platos de pulpo y gamba. Se sirven otros platos típicos también, como el chorizo, el jamón serrano, y la paella. Yo pedí una tostada con tomate y jamón serrano, las patatas bravas, y el pulpo, que probé de primera vez en Galicia. Todos aquellos platos fueron riquísimos, y cuando probé los platos de mis compañeros, el caso fue el mismo. Los postres fueron riquísimos y de tradición española también, como el flan y el helado de higo.


Muy divertida, esta cena fue semejante a como se haría en la cultura española. Unirnos y compartir conversación y tapas sería fácil de encontrar en las calles de Madrid. Además, en la mayoría de los casos, puesto que lo hicimos el viernes, nadie tenía prisa de ir a ningún lugar, y podíamos llegar a conocernos de verdad. Hablamos de las oportunidades de estudiar en el extranjero, el costo de vivir en Texas, y la calidad de comida en Leo’s, nuestro salón comedor. En esta excursión, viajamos a España, aunque solo sea por un rato, y creo que esa es exactamente la experiencia que este piso debe crear.
– Olivia










